🌟 Entonces, ¿qué hacer? Reglas simples que sí funcionan
1. Anticipar siempre
Los niños neurodivergentes necesitan saber cuándo empieza y cuándo termina.
Ejemplo:
“Vas a tener 20 minutos de pantalla. Cuando suene el timer, hacemos otra actividad”.
2. Usar un timer visual
Los relojes visuales o apps con cuenta regresiva ayudan muchísimo a reducir peleas.
3. Transiciones suaves
Antes de cortar, ofrecer una transición:
“Cuando termine el video, eliges si quieres plastilina o agua”.
4. Pantallas como parte del día, no como único regulador
No usarlas solo para calmar crisis.
Incluir movimiento, juego sensorial, aire libre, actividades manuales.
5. Elegir contenido adecuado
Evitar videos muy rápidos, ruidosos o caóticos.
Preferir contenido más lento, educativo o creativo.
6. Evitar pantallas 1 hora antes de dormir
Ayuda a regular el sueño, especialmente en niños con TDAH o autismo.
7. Co-visualizar cuando sea posible
Acompañar, comentar, participar.
Esto transforma la pantalla en una experiencia social y no aislada.
En TOEM-IS te damos algunas recomendaciones sobre el uso de pantallas:
Muchos niños neurodivergentes —autistas, con TDAH, dispraxia, dificultades de aprendizaje o altas capacidades— se sienten especialmente atraídos por las pantallas.
Esto no es un defecto ni un problema moral: tiene que ver con cómo funciona su cerebro.
Las pantallas ofrecen previsibilidad, control, recompensas rápidas y estímulos intensos, cosas que para ellos pueden ser profundamente reguladoras. Por eso, pedirles “simplemente que dejen la pantalla” suele generar conflicto, frustración o crisis.
La clave no es prohibir, sino acompañar y regular.
🧠 ¿Por qué las pantallas pueden ser tan atractivas para un niño neurodivergente?
Les dan sensación de control en un mundo que muchas veces les resulta caótico.
Ofrecen estímulos claros y repetitivos, que ayudan a organizar su atención.
Reducen la demanda social, lo que baja la ansiedad.
Activan el sistema de recompensa del cerebro más rápido que otras actividades.
Permiten intereses profundos y específicos (muy comunes en neurodivergencia).
Esto no significa que “las pantallas son malas”, sino que son muy potentes, y por eso necesitan límites pensados, no castigos.
🌱 ¿Qué riesgos existen si no hay regulación?
Los riesgos no son exclusivos de la neurodivergencia, pero pueden amplificarse:
Dificultad para detenerse (bajo control inhibitorio).
Irritabilidad al cortar la actividad.
Menos tiempo para juego sensorial, movimiento y vínculo.
Problemas de sueño si se usan antes de dormir.
Aumento de conductas oposicionistas si se usan como “única herramienta de calma”.
Nada de esto ocurre por “culpa de los padres”. Ocurre porque el cerebro neurodivergente es más sensible a estímulos intensos.
💛 Mensaje final para las familias
Las pantallas no son enemigas. Son una herramienta poderosa que puede ayudar o desregular, según cómo se usen.
Los niños neurodivergentes no necesitan prohibiciones, sino estructura, anticipación y acompañamiento.
Y lo más importante:
No hay culpa en esto. Hay aprendizaje, ajuste y amor.
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